El ajuste económico impulsado por el gobierno de Javier Milei está afectando duramente a los sectores más vulnerables de la sociedad argentina, como docentes y jubilados. Esta política, que algunos han llamado "redistribución inversa", parece lejos de ser un simple error o una falta de eficiencia; más bien, se percibe como un plan premeditado para transferir riqueza desde los más débiles hacia los sectores más poderosos.
El recorte en jubilaciones ha sido especialmente severo. Según el Monitor de Ajuste del Gasto Mensual de la consultora Analytica, entre enero y agosto de 2024, el gobierno recortó 7,4 billones de pesos en jubilaciones, pensiones y PAMI, representando el 31% del ajuste fiscal total en ese periodo. Esto significa que tres de cada diez pesos ahorrados por el Estado provinieron de las jubilaciones, más que de otros rubros como transferencias a provincias, obra pública y programas sociales【El Destape Online】.
Además, el veto presidencial a una reforma jubilatoria que hubiera permitido una leve recuperación del poder adquisitivo de los jubilados generó indignación. La respuesta de Milei, aludiendo que "las jubilaciones vuelan", fue percibida como una provocación, mostrando un desprecio hacia aquellos que son más afectados por la crisis.
En el caso de los docentes universitarios, la situación no es menos crítica. Un informe del Laboratorio del Salario de la Docencia Universitaria (LSDU) indica que en julio de 2024, la brecha entre los aumentos salariales ofrecidos por el gobierno y la inflación alcanzó los 54,21 puntos porcentuales, y se proyecta que esa diferencia podría llegar a 63,12 puntos en septiembre. Estos aumentos salariales, que incluyen un 3% para agosto y un 2% para septiembre, son claramente insuficientes para contrarrestar la inflación.
Para mantener el mismo poder adquisitivo que en noviembre de 2023, los salarios docentes necesitarían un incremento del 35% sobre los valores de julio de 2024. Sin embargo, las medidas adoptadas por el gobierno han sido escasas y unilaterales, dejando a los trabajadores de la educación con salarios que se alejan cada vez más de cubrir las necesidades básicas【El Destape Online】.
Lo que estamos presenciando no es una política de austeridad ni un intento fallido de ajuste económico, sino un plan deliberado para beneficiar a los sectores más ricos a expensas de los más vulnerables. Esta redistribución inversa es la esencia del modelo económico que promueve Milei, donde la reducción del impuesto a los bienes personales, por ejemplo, favorece a los más acaudalados y erosiona los recursos del Estado que podrían destinarse a áreas críticas como educación, salud y ciencia.
Un informe del Centro de Estudios para la Recuperación Argentina (Centro RA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA confirma que el ajuste al sistema universitario representa el 0,14% del PBI, cifra equivalente a los beneficios fiscales otorgados a los sectores más acomodados por la reciente reforma fiscal. Esto subraya que la transferencia de recursos hacia los más ricos no es un daño colateral, sino un objetivo central del programa de Milei
Está claro, por los números citados, que este modelo económico no solo perpetúa la desigualdad, sino que además busca consolidar un futuro donde la élite se enriquece a costa de una mayoría empobrecida y sin voz. La fragmentación de la resistencia y la falta de acción colectiva favorecen también esta implementación