Una buena para el lado de la Justicia.


Iván Navarro y Ezequiel Villanueva Moya, junto a Nora Cortiñas. Foto La Poderosa.

El tribunal oral en lo criminal N 9 condeno a seis miembros de las fuerzas de seguridad

Por imposición de tortura, privación ilegítima  de la libertad, lesiones leves, robo agravado y calificado por el uso de armas de fuego.

La noticia se conoció el viernes pasado en donde Iván Navarro y Ezequiel Villanueva Moya, ambos miembros de la organización “La Poderosa” pudieron hallar justicia al cumplirse dos años de haber sido torturados por las fuerzas de seguridad, específicamente, miembros de la policía federal y prefectura, un 24 de septiembre de 2016 a la noche en donde detuvieron a los jóvenes bajo la  absurda acusación de ser portadores de “prendas espurias”, una vez detenidos sufrieron torturas y agravios en un descampado cercano al riachuelo.

Norita Cortiñas, cofundadora de Madres de Plaza de mayo, expreso unas palabras para referirse al tortuoso momento que vivieron Iván y Ezequiel. “No hay palabra para describir todo lo que sufrieron por parte de las fuerzas que deberían cuidarlos: ¡Torturas! Sin eufemismos, u caso extremo de violación a los Derechos Humanos que no podemos aceptar para nuestro pueblo, Nunca, pero un Nunca Más.”

Los ahora ex prefectos son: Leandro Antúnez, Osvaldo Ertel, Orlando Benítez, condenados a penas de entre 10 años y seis meses de prisión, Eduardo Sandoval, Yamil Marsilli y Ramón F. Falcón a 8 y 11 meses de prisión (cabe destacar que también están inhabilitados de ejercer cargos públicos de por vida).

El fallo de la Justicia resulta ejemplar en un contexto en el que los miembros de las fuerzas de seguridad cuyo bozal esta suelto, como un perro rabioso dispuesto a correr y morder.

Este hecho de justicia le pone un freno a la represión avalada por el gobierno nacional desde lo discursivo y llevada adelante e instrumentada por la gestión de Patricia Bullrich, la misma que alguna vez le bajo el 13% a los jubilados y ahora en el Ministerio de Seguridad le reparte balas a nuestros pibes.

 

Mauro Córdoba.